domingo, 25 de julio de 2010

`98: Una reforma desde adentro. (Parentesis entre entradas) 1898. Vamos a ...

(Se supone que en esta siguiente entrada tenia que terminar el tema del año 1898 para luego hacer una comparación de la fecha con lo que yo soy, peor eso ya da lo mismo porque he hecho un parentesis para poder contar mi cuento. 

Se ve en aquel cuento, a una gran multitud en un estadio no muy grande donde al fondo, encima del escenario, una banda se encuentra tocando.

-WOO!

Gritaba la multitud, como en una competencia entre quien grita más alto, ellos o los parlantes del estadio.

2000 personas reunidas para escuchar la dichosa banda que ya no recuerdo su nombre, solo fueron un bum del momento no dejaron su gran marca en la historia, pero la gente los escucha en una euforia total.

La banda toca sus instrumentos y así controla a la multitud, si la canción es suave y calmada la multitud se moverá en conjunto como una ola calmada, más si es estridente y fuerte, la multitud enloquecerá lanzándose unos contra otros.

Se sienten los cuerpos sudados y apretados por la gran cantidad de gente, los pies saltando una y otra vez de un lado a otro haciendo un esfuerzo superior a lo que se les exige en el día a día habitual, las manos en lo alto, las orejas retumbando, las cabezas moviéndose desenfrenadamente de un lado a otro como intentando escapar del cuello, seguidas fielmente por el pelo, las gargantas irritadas y secas por tanto gritar y que aún así se les sigue pidiendo porque el concierto continua.

Y entre todo esto, se encuentra Mario con su polera ya pesada por el sudor, un dolor en la nuca y el cuerpo que le pide a gritos descansar un poco, pero el dice que no, que aún queda mucho.

¿Cómo le pueden pedir que paré? Si el se detiene se detiene su diversión, y ya no sentiría lo mismo que los demás, ya no tendría la sensación de los cuerpos sudados y apretados por al gran cantidad de gente, los pies saltando, etc. Ya no seria hermano de todos aquellos que se encontraban a su alrededor.

Horas antes de que comenzara el concierto podía hablar con cualquiera, entre todos se cuidaban, porque estaban todos ahí con el mismo objetivo, uno bastante básico por lo demás sin embargo era el mismo objetivo, pasarlo bien.

¿Cómo su cuerpo podía hacerle semejante petición? ¡Que egoísta de su parte pedirle a Mario que niegue toda esa entretención! ¡Ya da lo mismo lo que sienta mi cuerpo! ¡Ya dan lo mismo sus penas y preocupaciones! Puedes olvidarte de todo eso cuando la masa manda, todo lo interior da lo mismo y es indiferente frente a todo el movimiento y entretención que te ofrecen en rededor.  

Pero todo tiene su final, y ya este grupo ha llegado a su última canción.

Termina el concierto y la euforia continua, y Mario ya esta gritando con todos sus hermanos: “¡No nos vamos ni cagando!” seguido de tres chiflidos, “¡No nos vamos ni cagando!” seguido de tres chiflidos, “¡No nos vamos ni cagando!” seguido de tres chiflidos, y luego se repite el grito, aunque cada vez con menos fuerzas, pues poco a poco los hermanos, se van dando cuenta que en realidad no son nada, que no existe ninguna relación entre ellos que los mantenga ahí, pues el fin que los reunía ya pasó.

Al ver como todos callan y comienzan a retirarse Mario se encoge de hombros y dice “ya, era” y se va.

Fuera del teatro había una espesa niebla y hacía mucho frío, además esta sensación se veía acrecentada en el contraste con el interior del teatro.

Mario había llevado plata para un taxi, pero a esa hora no estaba pasando ninguno, si que tubo que optar, como muchos, por irse a pie.

El camino a casa fue turbulento, marcado por una intensa oscuridad manchada por difusos colores que de un verde oscuro pasaban a un azul intenso, para luego ser un naranjo que se transformaba en rojo.

Finalmente llega al hogar, al dulce hogar de donde partió esa mañana, aquel lugar que de donde todo parte, donde todo se inicia.

En aquel lugar, su hogar, esta todo a oscuras. Mario camina como si nada lo fuese a tocar, como si no hubiese muebles con los que chocar ni zapatos olvidados con los que tropezar.

Llega finalmente a su cama, y su cuerpo le agradece que por fin después de un largo camino, al final de todo, se acordara de que lo tiene, un poco tarde, pero lo recordó finalmente, y ahora descansa en una total paz.) 


2 comentarios:

  1. me siento un poco mal porque no lo eentendi bien u.u lo siento amigo

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  2. XD, era simple kari, no seas mula XD.
    Pues, es verdad, creo que eso siempre pasa, yo conocí a unas niñas en..el concierto de los jonas (me arrepiento del dinero que gasté en eso ¬¬), y ahora ni nos hablamos.

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